Guardaparques detectan “sobrados” y cazadores dentro del Parque Foerster

Los guardaparques recorren entre diez y quince kilómetros en las salidas que realizan en busca de infracciones ambientales: en una salida reciente encontraron y desarmaron cebas y comederos artificiales, saleros artificiales y varios sobrados, todos detectados dentro del Parque y en la faja de amortiguación.

Posadas (Prensa de Ecología y Turismo). Una recorrida por dentro del Parque Provincial Guardaparque Horacio Foerster, en el norte de la provincia, detectó un sobrado (una construcción sobre los árboles que sirve para esperar a las presas) y rastros que indican la presencia de cazadores dentro del área protegida y por la zona de amortiguación.

Los guardaparques recorren entre diez y quince kilómetros en las salidas que realizan en busca de infracciones ambientales: en una salida reciente encontraron y desarmaron cebas y comederos artificiales, saleros artificiales y varios sobrados, todos detectados dentro del Parque y en la faja de amortiguación.

“Uno de los cazadores es vecino del Parque. En una salida de rutina lo sorprendimos en actitud de caza; estaba a punto de subir a un sobrado que estimamos que lo había construido la misma persona”, explicó uno de los guardaparques que participó de la recorrida.

En este caso, detuvieron a la persona, labraron el Acta de Infracción, secuestraron los elementos de caza que estaba utilizando y lo liberaron. El procedimiento se realizó a uso nueve kilómetros del puesto fijo de los guardaparques.

La costa vulnerable

En la zona de la costa, sobre la costa del río San Antonio, operan los brasileños a veces apadrinados por algunos argentinos, donde salen en expediciones de caza, de pesca y también para cortar madera en forma ilegal. Las recorridas para detectar estas infracciones son constantes.

Pero el recorrido no es sólo para buscar infractores: el trabajo de prevención y de difusión es intenso. Los guardaparques mantienen charlas con los vecinos para tratar de revertir la situación de presión sobre las reservas y sobre el monte nativo.

Los guardaparques coinciden en que la problemática de este Parque está dada por la presencia de los vecinos lindantes al Parque, “que no siempre tienen una actitud de conservación: justifican, muchas veces, que salen a cazar para regular las poblaciones de, por ejemplo, pecaríes, que crecen de forma descontrolada porque en la zona no está su depredador natural, que es el yaguareté”, ilustraron.

Al no tener un depredador, las poblaciones de pecaríes crecen de manera descontrolada y salen del monte, afectando las plantaciones de los vecinos que no dudan en salir a cazarlos, para combatirlos.

Por otra parte, en los períodos en que merma la actividad natural de las chacras, en el tiempo de receso productivo, aumentan las prácticas de cacería: “es casi un ciclo. Cuando los vecinos cuentan con tiempo ocioso salen a cazar, aprovechando que están con más tiempo”.

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